La crisis de la Covid-19 ha llevado a muchas empresas a ver cómo sus trabajadores han tenido que continuar con sus tareas profesionales desde casa sin las medidas de seguridad adecuadas, dando a los cibercriminales campo abierto para sus tareas delictivas. 

Muchas empresas no estaban preparadas para un escenario así y han tenido que adaptarse rápidamente sin apenas tiempo de diseñar un plan de acción para garantizar la ciberseguridad en el teletrabajo, lo que las coloca en una evidente situación de vulnerabilidad ya que en el momento en el que se produce una comunicación entre la vivienda de un trabajador y la oficina comienzan a compartirse datos que pueden ser interceptados maliciosamente por terceros.

La buena noticia es que muchas empresas se han sumado a la transformación digital de manera definitiva y ya utilizan las nuevas tecnologías para permitir el acceso remoto de sus trabajadores, lo que sin duda, facilita también la conciliación familiar y laboral.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), sólo el 27% de las compañías había experimentado el teletrabajo antes de la llegada de la pandemia de coronavirus. Solo un 7% de la población trabajaba en remoto de forma esporádica y el 4% lo hacía de manera continua. Ante esta falta de preparación general, los riesgos han aumentado, y las propias empresas han iniciado una carrera por asegurar sus sistemas en remoto.

Ante la cuestión de si dar prioridad a la continuidad de negocio o a la seguridad es cierto que en primer lugar se primó la continuidad del negocio y una vez conseguido, es cuando se ha gestionado la necesaria ciberseguridad. 

Así, casi el 60% de las empresas han declarado mejorar su ciberseguridad a raíz de la situación de teletrabajo según varios informes. Teniendo en cuenta que, tras un ciberataque, restaurar los sistemas informáticos de una empresa cuesta 35.000 euros de media, no es extraño que seis de cada diez compañías que han sufrido un ataque hayan tenido que cerrar a los pocos meses por culpa de no tener la suficiente ciberseguridad.

Los datos digitales son moneda de cambio para los criminales ya que una vez con ellos, pueden venderlos, intercambiarlos, utilizarlos para generar ganancia o incluso pedir rescate por ellos. Así, para permitir que los equipos tengan las mismas facilidades digitales en casa como en la oficina es clave generar diversos puntos de acceso remoto.

El teletrabajo afecta además de manera directa al perímetro de seguridad. Hay que tener en cuenta que no se tiene el control sobre las redes wifi que los empleados tienen en sus hogares o sobre los equipos particulares con los que también trabajan y esto supone un reto importante para la seguridad de la empresa.

Los planes de contingencia y contar con profesionales capaces de detectar brechas de seguridad y ataques con antelación es un valor añadido para las compañías cuando se extiende el teletrabajo.

 

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