Antes de que entrara en vigor el nuevo Reglamento General de Protección de Datos, a nivel europeo contábamos con un normativa del 1995 que tenía como objetivo proteger el derecho fundamental de los ciudadanos a la protección de datos. Sin embargo, la forma en que cada Estado de la Unión Europea implementó la legislación dio pie a inconsistencias, problemas y excesivos costes administrativos. Esto supuso un impacto muy negativo en la confianza de los ciudadanos y la competitividad de la economía europea. Además, a medida que fueron pasando los años, la normativa quedó desactualizada, ya que cuando se introdujo la ley, muchos de los servicios y la tecnología que usamos hoy, no existían.

Uno de los cambios más importantes que hemos experimentado en los últimos años ha sido que los datos confidenciales de las compañías ya no se mueven de forma segura en la red interna sino que lo hacen en internet, fuera del perímetro de seguridad tradicional, a través de dispositivos móviles y aplicaciones en la nube. Así trabajamos hoy accediendo a la información y al correo electrónico desde nuestros dispositivos personales y en cualquier lugar, lo que nos ha aportado grandes ventajas, pero también importantes desafíos. Por ejemplo, las fugas de datos son un problema recurrente que pueden causar pérdidas financieras y de reputación a las empresas. Por eso, el nuevo reglamento que entró en vigor en 2016 se enfocó a garantizar que los derechos de las personas a la protección de sus datos personales fuesen efectivos en la era digital e igualmente beneficiosos para el desarrollo de la economía digital.

¿Cuáles son los beneficios de la RGPD para los ciudadanos y las empresas?

El nuevo reglamento establece que los ciudadanos tienen derecho a ser olvidados, que es necesario contar con su consentimiento explícito para el procesamiento de datos, que han de poder acceder de forma más fácil a sus propios datos, conocer cómo se procesan y saber cuándo sus datos han sido hackeados. Además, sostiene que los usuarios tienen derecho a que se eliminen sus datos en los casos que ya no se utilicen para el propósito para el cual fueron recopilados, cuando el período de consentimiento expire o cuando sea revocado. Respecto a las empresas, la RGPD permite que la normativa se aplique de forma similar en todos los Estados miembros de forma que las compañías solo tengan que tratar con una sola autoridad.

Las medidas para asegurar la protección de datos

El nuevo Reglamento General de Protección de Datos especifica las medidas técnicas y organizativas que se deben implementar a fin que las empresas y organizaciones de distinta índole puedan garantizar una protección de los datos adecuada. Son las siguientes:

  1. Datos personales con pseudónimo y encriptados.
  2. Garantía de confidencialidad, integridad, disponibilidad y resistencia continuas de los sistemas de procesamiento y servicios.
  3. Capacidad de restablecer la disponibilidad y el acceso a los datos personales de manera oportuna en caso que se produzca un examen físico o un incidente técnico.
  4. Proceso para probar, analizar y evaluar periódicamente la efectividad de tales medidas.

Para poder cumplir y llevar a cabo esto es necesario contar con mecanismos que garanticen que solo aquellas personas que tengan permiso para acceder a esos datos puedan hacerlo, como, por ejemplo, sucede con SealPath.

Sealpath, la mejor solución para proteger y controlar la información

Esta plataforma de protección y control de la información combina el cifrado de los datos en todo momento:  cuando estos no se usan, cuando se mueven por la red y cuando se usan.

Más concretamente, SealPath ayuda a las empresas a:

  • Que la información esté protegida donde sea que esté (red, dispositivo móvil, pendrive, etc.).
  • Que solo las personas autorizadas puedan acceder a los datos.
  • Que no haya copias desprotegidas de los datos.
  • Que se puedan auditar los accesos.

De esta manera, SealPath se adapta a la complejidad en la protección de la información corporativa ajustándose a los requisitos que ha impuesto el nuevo reglamento. Una garantía de que los datos quedan absolutamente protegidos a la vez que cumplen con la normativa vigente. Por todo lo anterior, SealPath es la mejor solución que tienen a su disposición las empresas para proteger absolutamente sus datos más confidenciales.

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